martes, 18 de junio de 2013

EL PUENTE DE NUEVA YORK

Si, lo llamo el puente de Nueva York porque aunque existan otros como el de Verrazano, quizás sea el de Brooklyn el primero que nos viene a la mente al hablar de esta gran ciudad. No en vano es uno de sus iconos mas representativos junto con la estatua de la Libertad, el Empire State Building, Central Park o el edifcio Chrysler. Siempre que voy allí es una vista que nunca me pierdo y que por supuesto, cruzo para ir al barrio de Brooklyn.

Fue construido entre los años 1.867 y 1.883 y es una gran obra de ingeniería. Mide 488 metros de longitud y tiene 26 metros de ancho y está a 40 metros de altura del East River. Se sustenta por dos pilares de granito con doble arco además de por un sistema de tirantes y cables de acero. Cuando se inauguro hicieron desfilar por él un circo.










Para llegar a él si estamos en Manhattan podemos aprovechar cuando vayamos a ver Wall Street y la zona cero y visitar el mall Pier 17 que tiene unas estupendas vistas al puente. Es una buena experiencia cruzarlo caminando ya que hay una calzada para peatones y solo cuesta unos 25 minutos, pero cuidado, que haga buen tiempo porque yo lo hice en invierno y no sirve de gusto. ObtendrÉis estupendas fotos de la ciudad y podréis conocer el barrio de Brooklyn que tiene zonas realmente preciosas.

lunes, 17 de diciembre de 2012

BROOKLYN HEIGHTS PROMENADE

Brooklyn Heights Promenade es un pequeño paseo en la zona del mismo nombre, en el que estuve en las navidades del 2.005. 

Es un sitio tranquilo, con espacio para paseantes y deportistas, un lugar agradable que no destacaría en nada si al volver la vista no te encontraras con una de las perspectivas fotográficas más bonitas de la isla de Manhattan. A simple vista es fácil divisar el south street seaport del Pier 17 o todo el skyline neoyorkino, además no es un sitio masificado, yo diría que pocos turistas se llegan hasta allí. El barrio, por otra parte, es chulísmo con las típicas townhouses de piedra marron, cafeterías y restaurantes con encanto, tiendas curiosas, etc.



Volviendo al paseo, si somos valientes, nos podemos llegar desde su punta norte hasta el puente de Brooklyn para cruzarlo a pie, yo que soy más perezoso lo crucé en coche.

En definitiva, si quereis hacer fotos chulas....id al paseo de Brooklyn Heights, el sitio y el barrio son perfectos para una mañana de domingo.

domingo, 28 de octubre de 2012

LA PASEADORA DE PERROS


Un trabajo intrascendente como pasear perros puede dar pie a muchas cosas, incluso a encontrar el amor de tu vida.
ARGUMENTO
Nina Shepard se gana la vida paseando perros en Manhattan, lo que le permite desarrollar una de sus aficiones favoritas: chafardear en las casas ajenas. En una de esas incursiones cree haber encontrado el hombre perfecto en la persona de Daniel, uno de sus clientes.
OPINION
A los aficionados a leer nos pasa muchas veces como a los amantes de la buena cocina: nos gusta lo bueno, las obras maestras, pero que a gusto entran muchas veces un par de huevos fritos con patatas!!. Este paralelismo puede darse con esta novela a la que podemos clasificar sin problemas como amable y divertida. Fácil de leer y muy entretenida nos acerca a los entresijos de Manhattan desde la óptica de una chica que se gana la vida paseando perros, con ella nos asomamos a los apartamentos y a las vidas de sus clientes...y también a las de sus mascotas.



No se pueden evitar, al leerla, ciertos paralelismos con Sex and The City, pero aunque el marco es el mismo, la posición económica de la protagonista no, por lo que las situaciones son muy diferentes.
Para ser la primera novela de la autora, Leslie Schnur,  está bastante bien, lo que presagia una interesante carrera.

viernes, 19 de octubre de 2012

CHELSEA MARKET

Siempre he pensado que los lugares no se visitan en una sola vez, y que son las visitas posteriores las que hacen que realmente empecemos a conocer aquellos rincones que no salen en las guías turísticas o que quedan eclipsados por otros más famosos o pintorescos. Uno de estos rincones en Nueva York es el Chelsea market.

Cuando mi cuñada me dijo que nos iba a enseñar el Chelsea Market y llegamos al lugar, me quedé muy decepcionado. Las calles estaban muy oscuras, los edificios feos, y el del Chelsea Market no era una excepción. Pero la sorpresa llegó cuando entramos dentro. Evidentemente, se notaba, se veía que aquello era un edificio industrial, concretamente una antigua fábrica de galletas, pero el colorido y la decoración eran extraordinarios, así como el ambiente que se respiraba. Todo estaba muy limpio, no había mucha gente y parece que las prisas de todos los neoyorquinos que por allí rondaban, se habían dado un respiro. Tuberías a la vista, paredes de ladrillo, cascadas artificiales y esculturas en cualquier rincón, todo parecía hecho sin fijarse, a la buena de Dios, pero la visión general del conjunto te decía bien a las claras que no era así.

Lo primero que me vino a la cabeza, al ver todo esto, fue la película Blade Runner, pero no encontré replicantes, sino un montón de tiendas, cafeterías y restaurantes con los productos mas variados. Creo que allí se puede comprar cualquier cosa que se coma en el mundo, aunque se habla del sitio como un lugar dedicado a las delicatessen, no todos los comercios tenían cosas con precios fuera de lugar. Lo que si llamaba la atención era que, productos extraños para los estadounidenses, alcanzaban unos precios increíbles. Valga como ejemplo un bote de banderillas, de las de aquí, con su guindilla, pepinillo, oliva y cebolleta, no recuerdo ahora la marca pero era española, que costaba nada y más y nada menos que 14 dólares. Pero nosotros acabamos comprando la cena ese día allí y no nos salió tan cara: un pan recién horneado con pasas y nueces que estaba buenísimo, prosciuto, ese amago de jamón serrano que hacen los italianos y varias cosas de bollería, productos del lugar con precios asequibles.

Espero que las fotos que he colgado os den una idea del lugar. Al ser diciembre, además de la particularidad del sitio, se añadía el hecho de la decoración navideña que llenaba de color el frío ambiente industrial. Si pasáis unos días en Nueva York, os recomiendo que lo visitéis. A veces vale la pena obviar los sitios más turísticos y visitar otros que reflejan mejor la vida del lugar.

miércoles, 4 de abril de 2012

NUEVA YORK EDWARD RUTHERFURD


ARGUMENTO

Nueva York de Edward Rutherfurd es la crónica definitiva de 400 años de historia de la Gran Manzana. Mediante la vida de varios personajes, familias más bien. El autor nos va mostrando de forma novelada la vida del principal protagonista que es la misma ciudad, desde los primeros colonos holandeses, pasando por los ingleses, italianos etc, así como las relaciones que tienen con su entorno y otros colectivos como los primitivos pobladores de la zona, todo un mosaico de piezas que va encajando hasta formar la actual Gran Manzana. Hay un factor común en toda la narración: un wampun, o cinturón de conchas que regala una niña indígena a su padre holandés y que va pasando de generación en generación hasta nuestros días.

OPINION

Para un entusiasta de Nueva York, como es mi caso, este libro se hace imprescindible, además es muy ameno y fácil de leer y daría incluso, con una buena adaptación, para una serie de televisión. Lo compré para Navidades y ya tengo ganas de volverlo a leer, eso si me lo devuelven ya que cometí el error de prestarlo. Es un buen punto de partida para aumentar los conocimientos sobre la Gran Manzana.

El libro en apariencia es un tocho, pero cuando lo has acabado de leer se te ha hecho corto. Curiósamente compré este año LONDRES, del mismo autor, y es mucho más farragoso, no enlaza los hechos de igual manera y el libro se hace demasiado denso, pero claro, la historia es mucho más larga . Teniendo en cuenta que Nueva York es posterior se agradece el buen hacer del autor.

sábado, 31 de marzo de 2012

FERRY A STATEN ISLAND


Uno piensa que en Nueva York tienes que estar soltando billetes cada vez que quieres hacer o ver algo, pero hay casos que no, como EL FERRY A STATEN ISLAND.

Considero este trayecto imprescindible para cualquier visitante que llegué a la Gran Manzana. Lo reune todo: comodidad, excelentes vistas, no te lleva demasiado tiempo y además.......no te cuesta un centavo. Yo lo he hecho dos veces, la primera en diciembre del 2.005, con varios grados bajo cero y con un viento helador que te entraba por todos los sitios y en abril de 2.007, con buen clima. En los dos casos valió la pena. Una vez que llegas a la Terminal de Whitehall, solo tienes que esperar un máximo de media hora para coger el ferry. La terminal es muy amplia, con bastantes medidas de seguridad y bastantes asientos disponibles en la gran sala de espera.A pesar de la gran cantidad de gente que te sueles encontrar, no hay empujones ni aglomeraciones. entras en el ferry y lo mejor que puedes hacer es salir fuera para disfrutar de las vistas, ya que lo tuyo es viaje de placer, como el 90% de gente que se coloca en el exterior, ya que los habituales que toman el ferry todos los días por necesidad, prefieren quedarse sentados tranquilamente en el interior. Hay una barrera de la cúal no puedes pasar por motivos de seguridad, aunque la primera vez que lo cogimos, un empleado nos invitó a ponernos delante para tomar mejores fotos, es el carácter neoyorquino. Si el tiempo es agradable, el viaje es una delicia, las vistas son increibles y uno hecha de menos el haber llevado consigo una mejor cámara con teleobjetivo, ya que las digitales normalitas que solemos llevar casi todo el mundo, nos alejan demasiado los objetos y los zooms son insuficientes. A la ida hacia Staten Island es mejor ponernos en el lado de estribor, a la derecha, y a la vuelta cambiaremos a babor, a la izquierda. disfrutaremos de vistas a la estatua de la Libertad y a la isla Ellis, la primera etapa que tenían lo emigrantes al llegar a Nueva York, también veremos el puente de Brooklyn y el de Verrazanno. El viaje no dura mucho, una media hora para ir y otra media para volver y no es cansado, además el ferry es muy estable y no debe dar reparo a la gente que se marea en barco ya que ni te das cuenta que vas por el agua. Cuando lleguemos a Staten Island, tenemos que salir del ferry y vovler a embarcar, no nos podemos quedar dentro, o bien aprovechar para dar una vuelta por Staten Island y coger el ferry mas tarde. Yo he realizado el viaje al anochecer y por la mañana. Las vistas nocturnas son espectaculares, pero si hace frio, como me ocurrió a mi en Diciembre, la experiencia no es tan agradable. Por lo tanto recomiendo hacerlo con buen tiempo para poder disfrutar plenamente del trayecto.

viernes, 30 de marzo de 2012

VENTANAS DE MANHATTAN


Antonio Muñoz Molina transmite en este libro todas las sensaciones que recibe todo visitante que llega a N.Y. Desde la llegada al aeropuerto, con esos funcionarios de aduanas bordes donde los haya, o más bien secos, hasta lo que se siente paseando por las calles de esta gran ciudad, en el día a íia, en el metro, en el parque, el crisol, más que choque como había dicho en la anterior opinión, de culturas que se recibe ya que esta ciudad es como un pequeño resumen del mundo, pero cuidado, con el sentimiento común de sentirse neoyorkino.

Recuerdo sobre todo las páginas sobre el 11-S , la angustia que pasamos los que tenemos familia viviendo allí y los pensamientos que tuvieron el día después, todo ello lo veo reflejado en esta libro por el autor.

El título es muy apropiado ya que cuando vas por Manhatan o incluso desde tu propia ventana, y dado que la mayoría de casas no tienen persianas , es curioso ver a través de ellas fragmentos de la vida cotidiana de quien allí vive y los contrastes que puede haber en un mismo edificio, es algo que me impactó la primera noche que pisé Nueva York paseando por el Harlem Latino. Y la última vez que estuve, recuerdo una noche en un apartamento en Park Avenue cuando me senté delante de la ventana y pude contemplar sin ningún problema todo lo que ocurría en el edificio de enfrente: distintas habitaciones, distintas decoraciones, distintas luces, me sentía como en la ventana indiscreta y todo el rato pensaba ¿se sentirán observados?.

Es el diario de a bordo que a todo visitante le hubiera gustado escribir.

La única pega que le pongo es que, quizás, a quien no haya visitado la gran manzana y le sea difícil relacionar situaciones y lugares, le resulte un poco tostón. He visto opiniones encontradas sobre este libro, la mía no puede ser más subjetiva: adoro esta ciudad.